Ansiedad
Cómo aparece. Preocupación que no se apaga. Tensión física constante. Crisis de angustia que llegan sin aviso. Miedo a situaciones sociales. Comprobaciones, rituales, evitaciones que cada vez ocupan más espacio. Insomnio de conciliación porque la cabeza no para.
Qué trabajamos. Entender qué mantiene la ansiedad, que casi nunca es lo mismo que la originó. Reducir la evitación de forma progresiva y planificada. Aprender a relacionarte de otro modo con los pensamientos anticipatorios. Recuperar las actividades y espacios que has ido dejando.
Cuánto suele durar. Los procesos de ansiedad suelen moverse entre 10 y 20 sesiones, aunque depende mucho de cada situación.
Estado de ánimo
Cómo aparece. Cansancio que no se arregla durmiendo. Desconexión de cosas que antes importaban. Aislamiento progresivo. Una voz interna muy dura. La sensación de estar cumpliendo con todo sin estar realmente en ninguna parte.
Qué trabajamos. Reactivar poco a poco lo que sostiene el ánimo, empezando por lo pequeño. Identificar los patrones de pensamiento que alimentan el bloqueo. Revisar la autoexigencia. Y entender qué función está cumpliendo el aislamiento.
Cuánto suele durar. Habitualmente entre 12 y 20 sesiones, , aunque depende mucho de cada situación.
Duelo
Cómo aparece. Una pérdida que no termina de asentarse. Culpa por lo que se hizo o se dejó de hacer. La sensación de que el mundo siguió y tú no. Duelos que se aplazaron por circunstancias y aparecen años después. Y también los duelos que nadie reconoce como tales: rupturas, mudanzas, diagnósticos, proyectos que no fueron.
Qué trabajamos. Dar espacio a lo que hay sin correr a resolverlo. Distinguir el dolor propio del duelo de lo que se ha ido complicando alrededor. Trabajar la culpa cuando aparece. Y encontrar una forma de seguir que no implique dejar atrás.
Nota. El duelo no es un trastorno. Que duela no significa que algo vaya mal. La terapia tiene sentido cuando el proceso se atasca o cuando estás atravesándolo sin apoyo suficiente.
Experiencias traumáticas
Cómo aparece. Recuerdos que irrumpen sin que los llames. Pesadillas. Evitar lugares, conversaciones o personas. Sobresalto y estado de alerta permanente. Sensación de irrealidad o de estar fuera de ti. La certeza de que aquello sigue afectándote aunque haya pasado mucho tiempo.
Qué trabajamos. Primero estabilidad y recursos de regulación, siempre. Después, y solo cuando hay base suficiente, el procesamiento de lo ocurrido con técnicas específicas. Nunca antes, y nunca a un ritmo que no puedas sostener.
Importante. En trauma la modalidad online requiere valorar caso a caso. Hay situaciones que atenderé sin problema y otras en las que te recomendaré presencial. Lo hablamos en la primera sesión con honestidad.